Ellos, que luchan por salir en el medio de la foto, que tienen más amigos de cotillón que cualquier persona se pueda imaginar. Verlos me da repulsión, porque creen que manejan su vida en un Ferrari, que las luces se hicieron para ellos y todo lo que los rodea forma parte de su séquito. Pero me da más tristeza, ya que tienen la más errónea de las posturas, en un mundo en el que solo te muestran esa manera, y sino la seguís, sos carne podrida.
La lujuria con la que se invisten esos monarcas de cartón es su trampa, y un día las puertas de la realidad los iluminara y les hará ver la realidad, la que les fue cegada por la maldita cultura de la moda.
miércoles, 3 de marzo de 2010
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